Día 20 – El Día Con Mercedes

Hoy estoy con Mercedes, tiene 82 años y es feliz. A mí me parecen difíciles las dos cosas. Llegar a los 80 y ser feliz.
Mercedes es la madre de todos, de los tres hijos, de los nietos, de los sobrinos, de los hermanos. De todos.

Igual que hizo su madre, la Agripina, que era la madre de todos, pero marchó muy pronto, demasiado.

Su marido, Jorge, como Agripina, también marchó demasiado pronto.

Y ella que era muy independiente, o esto se creía, se encontró el vacío de lo que realmente no controlaba.

Una persona cuando se va, se lleva cosas que creías que también te pertenecían; los amigos también.
Y la vida que me está explicando me parece extraordinaria.

Primero su forma de superar los baches de la soledad cotidiana. No fue rápida pero si efectiva.

Después y con los años más, su forma y ganas de aprender.

Mercedes seguro que era muy lista desde pequeña, de las que sacaban las mejores notas de la clase. Pero con 70 años seguir aprendiendo y reaprendiendo me parece envidiable y espléndido.
Con 70 y 80 años haciendo de actriz allí donde le han pedido, cantando canciones roqueras, ayudando a personas que buscan caminos difíciles a que lo lleven con alegría, enseñando sus sapiencias a los demás, actuando en obras de teatro o en zarzuelas, subiendo y bajando caminos y montañas, ayudando a quienes le piden, siempre.
Pero lo que más me sorprende es su capacidad de aprender y aprehender.

De escuchar el que le dice la contraria, reflexionar y cambiar si así lo cree.

De caer, pensar y aprender a intentar no caer.

Saber entender formas de la vida diversas y llegar a entenderlas y después, a veces, adaptarlas y adoptarlas.
Por eso no tiene miedo a decir todo lo que piensa, incluso cuando sabe que su audiencia es contraria a lo que va a decir. Pero lo dice porque lo ha reflexionado, porque lo ha aprehendido y lo ha escogido.
Y hacer todo esto no es fácil, no a los 80, sino a cualquier edad.

Pero ella lo hace a los 80 y estoy seguro que seguirá haciéndolo.
Pero lo más importante es que ella es la madre, la madre de todos nosotros.

La que nos une, la que nos escucha, la que nos ayuda, la que pone paz.

Ella es la madre de todos.

Y yo, su hijo, me siento querido por ella absolutamente y totalmente.

Y yo, su hijo, se lo agradezco absolutamente y totalmente.

Y hoy le hacen una intervención, fácil de hacer y fácil de complicarse.

Mercedes es mi madre y estoy con ella.

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